
Resulta inconcebible que existan personas que nieguen la realidad de la violencia de género, la violencia ejercida por el hombre contra la mujer, a pesar de unas cifras demoledoras en todos los países que reflejan una trágica realidad diaria. Realidad que se recoge en las estadísticas oficiales y de feminicidios de todo el mundo, realidad recogida en la OMS, realidad que llama a la prevención y actuación sobre la misma.
Sin embargo, desgraciadamente sí que existen personas que no son sensibles ni tienen piedad con estas mujeres que han conocido y vivido el horror hasta la muerte, siempre asombra hasta donde es capaz de llegar el ser humano. Se duda o se niega su credibilidad porque son mujeres, el sufrimiento de ellas como víctimas tiene una importancia menor. Contrasta con la credibilidad otorgada al hombre, con el apoyo, comprensión y justificación hacia ellos, que demuestra la defensa de sus privilegios, por el hecho de ser hombres. La misoginia, el desprecio a la mujer por ser mujer y la defensa a ultranza del hombre haga lo que haga.
Esta negación de la violencia contra la mujer, amparada sobre todo por ideologías de derechas o ultraderechas, niega la violencia de género en nuestro país con palabras y gestos simbólicos de rechazo hacia las víctimas. Mujeres a las que han matado sus asesinos sin piedad y con la peor de las sañas, que demuestra el odio que han tenido y vertido hacia sus víctimas, mujeres y niños; mujeres que viven muertas en vida en un infierno de terror, aisladas y sin poderse defender porque no se las cree en las instituciones como tampoco las creen ellos.
Estos políticos que representan a una parte de la sociedad dicen que la violencia contra la mujer no existe, igualan la violencia contra la mujer y la violencia contra los hombres y les fastidia que exista una Ley de Violencia de Género en nuestro país que la penalice. Saben que estas leyes también existen en los demás países, que el Convenio de Estambul lucha contra esta violencia, que la OMS llama a su erradicación, pero esto se lo callan. ¿Qué dirían estos políticos si en nuestro país se atrevieran a legislar sobre la violencia psicológica a través del control coercitivo, como ha hecho Reino Unido siguiendo las indicaciones del Convenio de Estambul?.
Los políticos de ultraderecha de todo el mundo y sus votantes son afines a la ideología del fascismo, ideología que promovió la segunda guerra mundial y la implicación de las naciones más poderosas del mundo contra el régimen de terror sin precedentes en la historia de la humanidad. Los políticos y personas afines a esta ideología, han llegado incluso a negar la existencia de los campos de concentración y el holocausto judío. Se comprende que si han negado esta evidencia, no tengan reparos en negar la violencia de género.
Estos políticos y personas afines niegan con sus declaraciones las cifras abrumadoras de violencia contra la mujer a manos del hombre, fundamentalmente de sus parejas. Cifras que no son comparables en absoluto a la existencia de delitos cometidos por la mujer contra el hombre (también regulados por ley). Tampoco es comparable la fuerza física del hombre y la de la mujer, que hace que en tantos casos no puedan defenderse. Tampoco es comparable la relación de supremacía que ha mantenido el hombre en relación a la mujer desde que el mundo es mundo, relación de dominio y sometimiento, que le ha permitido considerarse su dueño tantas veces.
Para negar la violencia contra la mujer atentan contra su credibilidad, credibilidad siempre señalada contra la mujer para acallarla y controlarla, pero no demostrada esta acusación ni judicial ni científicamente ni sobre ella ni sobre sus hijos. Al contrario de lo que ocurre con los maltratadores, que están señalados como manipuladores altamente cualificados y que se hacen las víctimas (1,2).
Para atentar contra su credibilidad inventan y mienten, por ejemplo con el mito de las denuncias falsas, que difunden falsamente ya que su existencia es insignificante (menos del 0.01 %) (*). Por el contrario, algunos estudios si han estimado que más del 50% de los hombres afirmaron falsamente ser víctimas de violencia doméstica (1,2).
De la misma manera, para atentar contra su credibilidad difunden el SAP, arma de ocultación de la violencia contra la mujer y los hijos, arma encubridora de la violencia machista. Hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial en nuestro país, ha recomendado que no se aplique el SAP en situaciones de violencia de género. Es revelador que si los que niegan la violencia defienden el SAP, es porque el SAP funciona como ellos, negando la violencia.
Esto es lo que está ocurriendo últimamente, ahora que la próxima Ley de Infancia le ha dado trámite, y en relación a la docu-serie de Rocío Carrasco en Telecinco. Así, al inicio de la misma, Vox hizo una defensa inmediata del SAP al señalar que “la mitad de España ya se ha enterado de lo que es el SAP”, actuando de propaganda del mismo y asumiendo parece ser que el padre había alienado a los hijos contra la madre. En mi opinión, no importaba perjudicar a un padre si con ello se salvaban todos los demás, ya que lo que suele ocurrir con las madres que denuncian violencia y abusos sexuales por parte del padre es que las consideren alienantes contra el padre, que se utilice la terapia del SAP contra ellas, que es separarla de sus hijos, e incluso les quitan las custodias para dárselas al padre. ¿Por qué?, pues porque consideran que las mujeres mienten (*), que no hay violencia ni abusos sexuales, que lo que hacen es alienar (adoctrinar) a los hijos contra el padre, así no se acredita la violencia y queda impune el maltratador.
Esta situación se está denunciando en todo el mundo y expertos de diferentes ámbitos y múltiples trabajos de investigación llaman la atención sobre este problema, pidiendo a los gobiernos y tribunales que se proteja a las mujeres y los hijos de esta violencia y se garanticen sus derechos.
Un importante estudio científico de la Universidad George Washington, realizado por J. Meier (2019), profesora de derecho clínico y experta reconocida en EEUU sobre violencia doméstica y ley, analiza cómo afecta a las custodias que se denuncie violencia de género y se responda acusando de alienación parental. Este estudio, pionero por su tamaño e importancia en el mundo, analiza 4338 sentencias judiciales de todo el país en un periodo de 10 años (2005-2014) (3,4).
Los hallazgos confirman que las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo. El impacto de la alienación es específico de género, los padres que alegan que las madres son abusivas no se ven afectados de la misma manera que cuando las madres reclaman la alienación, tal y como señala la publicación:
Las denuncias de las madres por violencia solo se acreditan en el 41% de los casos, y cuando se las acusa de alienar en el 23%. Las denuncias de violencia sexual contra los niños son las menos reconocidas, el 15 % y casi nunca se reconocen, el 2%, cuando el padre acusa a la madre de alienación parental. Por lo tanto, cuando el padre usa la alienación parental como defensa, la probabilidad de que el juez reconozca la violencia se divide por 2 y casi por 4 cuando se trata de violencia contra los niños.
Las pérdidas de custodia de la madre cuando reclama cualquier tipo de abuso ocurren en el 26 % de los casos cuando él padre no utiliza la alienación parental, y en el 50 % cuando sí la utiliza. Cuando la alienación parental es acreditada por el tribunal la custodia la pierde la madre entre el 60 al 100 % de los casos, y aunque quede acreditado el abuso por parte del padre la pierde en el 43 % de los casos.
las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo.
También se está difundiendo el SAP en Telecinco, llama la atención que un medio que trata este caso como un presunto caso de violencia, consulte repetidamente a profesionales que defienden el SAP, que invisibiliza la violencia. ¿Es ignorancia?. El SAP no explica la violencia, algunos profesionales formados en violencia de género lo han expuesto.
El SAP y la negación de la violencia de género
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AUTORA
Ángeles Díaz Hernández
Feminista

Resulta inconcebible que existan personas que nieguen la realidad de la violencia de género, la violencia ejercida por el hombre contra la mujer, a pesar de unas cifras demoledoras en todos los países que reflejan una trágica realidad diaria. Realidad que se recoge en las estadísticas oficiales y de feminicidios de todo el mundo, realidad recogida en la OMS, realidad que llama a la prevención y actuación sobre la misma.
Sin embargo, desgraciadamente sí que existen personas que no son sensibles ni tienen piedad con estas mujeres que han conocido y vivido el horror hasta la muerte, siempre asombra hasta donde es capaz de llegar el ser humano. Se duda o se niega su credibilidad porque son mujeres, el sufrimiento de ellas como víctimas tiene una importancia menor. Contrasta con la credibilidad otorgada al hombre, con el apoyo, comprensión y justificación hacia ellos, que demuestra la defensa de sus privilegios, por el hecho de ser hombres. La misoginia, el desprecio a la mujer por ser mujer y la defensa a ultranza del hombre haga lo que haga.
Esta negación de la violencia contra la mujer, amparada sobre todo por ideologías de derechas o ultraderechas, niega la violencia de género en nuestro país con palabras y gestos simbólicos de rechazo hacia las víctimas. Mujeres a las que han matado sus asesinos sin piedad y con la peor de las sañas, que demuestra el odio que han tenido y vertido hacia sus víctimas, mujeres y niños; mujeres que viven muertas en vida en un infierno de terror, aisladas y sin poderse defender porque no se las cree en las instituciones como tampoco las creen ellos.
Estos políticos que representan a una parte de la sociedad dicen que la violencia contra la mujer no existe, igualan la violencia contra la mujer y la violencia contra los hombres y les fastidia que exista una Ley de Violencia de Género en nuestro país que la penalice. Saben que estas leyes también existen en los demás países, que el Convenio de Estambul lucha contra esta violencia, que la OMS llama a su erradicación, pero esto se lo callan. ¿Qué dirían estos políticos si en nuestro país se atrevieran a legislar sobre la violencia psicológica a través del control coercitivo, como ha hecho Reino Unido siguiendo las indicaciones del Convenio de Estambul?.
Los políticos de ultraderecha de todo el mundo y sus votantes son afines a la ideología del fascismo, ideología que promovió la segunda guerra mundial y la implicación de las naciones más poderosas del mundo contra el régimen de terror sin precedentes en la historia de la humanidad. Los políticos y personas afines a esta ideología, han llegado incluso a negar la existencia de los campos de concentración y el holocausto judío. Se comprende que si han negado esta evidencia, no tengan reparos en negar la violencia de género.
Estos políticos y personas afines niegan con sus declaraciones las cifras abrumadoras de violencia contra la mujer a manos del hombre, fundamentalmente de sus parejas. Cifras que no son comparables en absoluto a la existencia de delitos cometidos por la mujer contra el hombre (también regulados por ley). Tampoco es comparable la fuerza física del hombre y la de la mujer, que hace que en tantos casos no puedan defenderse. Tampoco es comparable la relación de supremacía que ha mantenido el hombre en relación a la mujer desde que el mundo es mundo, relación de dominio y sometimiento, que le ha permitido considerarse su dueño tantas veces.
Para negar la violencia contra la mujer atentan contra su credibilidad, credibilidad siempre señalada contra la mujer para acallarla y controlarla, pero no demostrada esta acusación ni judicial ni científicamente ni sobre ella ni sobre sus hijos. Al contrario de lo que ocurre con los maltratadores, que están señalados como manipuladores altamente cualificados y que se hacen las víctimas (1,2).
Para atentar contra su credibilidad inventan y mienten, por ejemplo con el mito de las denuncias falsas, que difunden falsamente ya que su existencia es insignificante (menos del 0.01 %) (*). Por el contrario, algunos estudios si han estimado que más del 50% de los hombres afirmaron falsamente ser víctimas de violencia doméstica (1,2).
De la misma manera, para atentar contra su credibilidad difunden el SAP, arma de ocultación de la violencia contra la mujer y los hijos, arma encubridora de la violencia machista. Hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial en nuestro país, ha recomendado que no se aplique el SAP en situaciones de violencia de género. Es revelador que si los que niegan la violencia defienden el SAP, es porque el SAP funciona como ellos, negando la violencia.
Esto es lo que está ocurriendo últimamente, ahora que la próxima Ley de Infancia le ha dado trámite, y en relación a la docu-serie de Rocío Carrasco en Telecinco. Así, al inicio de la misma, Vox hizo una defensa inmediata del SAP al señalar que “la mitad de España ya se ha enterado de lo que es el SAP”, actuando de propaganda del mismo y asumiendo parece ser que el padre había alienado a los hijos contra la madre. En mi opinión, no importaba perjudicar a un padre si con ello se salvaban todos los demás, ya que lo que suele ocurrir con las madres que denuncian violencia y abusos sexuales por parte del padre es que las consideren alienantes contra el padre, que se utilice la terapia del SAP contra ellas, que es separarla de sus hijos, e incluso les quitan las custodias para dárselas al padre. ¿Por qué?, pues porque consideran que las mujeres mienten (*), que no hay violencia ni abusos sexuales, que lo que hacen es alienar (adoctrinar) a los hijos contra el padre, así no se acredita la violencia y queda impune el maltratador.
Esta situación se está denunciando en todo el mundo y expertos de diferentes ámbitos y múltiples trabajos de investigación llaman la atención sobre este problema, pidiendo a los gobiernos y tribunales que se proteja a las mujeres y los hijos de esta violencia y se garanticen sus derechos.
Un importante estudio científico de la Universidad George Washington, realizado por J. Meier (2019), profesora de derecho clínico y experta reconocida en EEUU sobre violencia doméstica y ley, analiza cómo afecta a las custodias que se denuncie violencia de género y se responda acusando de alienación parental. Este estudio, pionero por su tamaño e importancia en el mundo, analiza 4338 sentencias judiciales de todo el país en un periodo de 10 años (2005-2014) (3,4).
Los hallazgos confirman que las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo. El impacto de la alienación es específico de género, los padres que alegan que las madres son abusivas no se ven afectados de la misma manera que cuando las madres reclaman la alienación, tal y como señala la publicación:
Las denuncias de las madres por violencia solo se acreditan en el 41% de los casos, y cuando se las acusa de alienar en el 23%. Las denuncias de violencia sexual contra los niños son las menos reconocidas, el 15 % y casi nunca se reconocen, el 2%, cuando el padre acusa a la madre de alienación parental. Por lo tanto, cuando el padre usa la alienación parental como defensa, la probabilidad de que el juez reconozca la violencia se divide por 2 y casi por 4 cuando se trata de violencia contra los niños.
Las pérdidas de custodia de la madre cuando reclama cualquier tipo de abuso ocurren en el 26 % de los casos cuando él padre no utiliza la alienación parental, y en el 50 % cuando sí la utiliza. Cuando la alienación parental es acreditada por el tribunal la custodia la pierde la madre entre el 60 al 100 % de los casos, y aunque quede acreditado el abuso por parte del padre la pierde en el 43 % de los casos.
las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo.
Es una realidad terrible como las madres que viven situaciones de violencia son castigadas por los tribunales de justicia. Si se atreven a denunciar, se exponen al castigo del SAP y a perder las custodias, por lo que viven amordazas viviendo en silencio el terror. Es perjudicial que a la sociedad se le transmita el mensaje de que el SAP explica la violencia porque es falso, se le da validez al instrumento de castigo y su difusión perjudica a las víctimas.
También se está difundiendo el SAP en Telecinco, llama la atención que un medio que trata este caso como un presunto caso de violencia, consulte repetidamente a profesionales que defienden el SAP, que invisibiliza la violencia. ¿Es ignorancia?. El SAP no explica la violencia, algunos profesionales formados en violencia de género lo han expuesto.
Los profesionales que defienden el SAP en casos de violencia, demuestran no tener una formación experta en violencia de género ni conocer su complejidad. Por el hecho de ser un profesional no significa que se tenga que tener esa formación y conocimiento, puesto que en muchos casos el SAP se defiende por adoctrinamiento, ideología, creencias, intereses, formación limitada, apoyo en teorías no adecuadas para el estudio de la violencia de género, como la teoría de sistemas familiares, etc. Aspectos tratados en la publicación de S. Jeffries (2016) sobre los profesionales expertos que asesoran en los tribunales, que “según diversos estudios tienen un conocimiento limitado y falta de experiencia en el reconocimiento de la violencia contra la mujer y los hijos”. En los informes de estos expertos la violencia es ocultada, ignorada o minimizada, la limitan solo a violencia física o atribuida a otras razones, por ej. el conflicto de pareja, la alienación parental, etc. (1,2).
En todo el mundo se está llamando la atención sobre el problema grave de violencia contra la mujer y los hijos por parte del padre. En las separaciones esta violencia se perpetúa a través de los hijos con las custodias compartidas y paternas, que se siguen otorgando en situaciones de conflicto y de violencia. Sin embargo, “ahora está bien establecido que el litigio es utilizado principalmente por los perpetradores como una extensión de poder y control. Proporciona una vía a través de la cual pueden continuar intimidando e incitando al miedo en sus víctimas” (1,2). Y la intimidación y el miedo la ejercen a través del SAP, porque es la terapia del SAP la que pende como una espada contra ella y sus hijos.
Creo que ya se ha dicho todo sobre el SAP, en nuestro país desde hace años se está informando de su peligrosidad y denunciando su aplicación. El SAP lo inventó un pederasta que defendía las relaciones sexuales con menores. Se inventó con el propósito de defender a los padres acusados de abusos sexuales hacia sus hijos. Posteriormente se siguió utilizando y difundiendo de forma oportunista porque interesaba para el mismo propósito y para ocultar la violencia contra la mujer y conseguir las custodias. Se ha estudiado exhaustivamente teniendo en cuenta todas sus premisas y en la actualidad está desacreditado, porque no tiene base real ni científica, y por tanto su existencia no se ha podido acreditar. La realidad judicial es otra porque se permite y se aplica primero en contra de su existencia real y segundo cuando hay denuncias de violencia y abusos sexuales a menores, cuando está desaconsejada su aplicación. ¿Se puede convencer a los demás en cuestión de ideologías o creencias?. No se puede convencer cuando existen intereses o se niegan a ello.
El SAP y la negación de la violencia de género
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Ángeles Díaz Hernández
Feminista

Resulta inconcebible que existan personas que nieguen la realidad de la violencia de género, la violencia ejercida por el hombre contra la mujer, a pesar de unas cifras demoledoras en todos los países que reflejan una trágica realidad diaria. Realidad que se recoge en las estadísticas oficiales y de feminicidios de todo el mundo, realidad recogida en la OMS, realidad que llama a la prevención y actuación sobre la misma.
Sin embargo, desgraciadamente sí que existen personas que no son sensibles ni tienen piedad con estas mujeres que han conocido y vivido el horror hasta la muerte, siempre asombra hasta donde es capaz de llegar el ser humano. Se duda o se niega su credibilidad porque son mujeres, el sufrimiento de ellas como víctimas tiene una importancia menor. Contrasta con la credibilidad otorgada al hombre, con el apoyo, comprensión y justificación hacia ellos, que demuestra la defensa de sus privilegios, por el hecho de ser hombres. La misoginia, el desprecio a la mujer por ser mujer y la defensa a ultranza del hombre haga lo que haga.
Esta negación de la violencia contra la mujer, amparada sobre todo por ideologías de derechas o ultraderechas, niega la violencia de género en nuestro país con palabras y gestos simbólicos de rechazo hacia las víctimas. Mujeres a las que han matado sus asesinos sin piedad y con la peor de las sañas, que demuestra el odio que han tenido y vertido hacia sus víctimas, mujeres y niños; mujeres que viven muertas en vida en un infierno de terror, aisladas y sin poderse defender porque no se las cree en las instituciones como tampoco las creen ellos.
Estos políticos que representan a una parte de la sociedad dicen que la violencia contra la mujer no existe, igualan la violencia contra la mujer y la violencia contra los hombres y les fastidia que exista una Ley de Violencia de Género en nuestro país que la penalice. Saben que estas leyes también existen en los demás países, que el Convenio de Estambul lucha contra esta violencia, que la OMS llama a su erradicación, pero esto se lo callan. ¿Qué dirían estos políticos si en nuestro país se atrevieran a legislar sobre la violencia psicológica a través del control coercitivo, como ha hecho Reino Unido siguiendo las indicaciones del Convenio de Estambul?.
Los políticos de ultraderecha de todo el mundo y sus votantes son afines a la ideología del fascismo, ideología que promovió la segunda guerra mundial y la implicación de las naciones más poderosas del mundo contra el régimen de terror sin precedentes en la historia de la humanidad. Los políticos y personas afines a esta ideología, han llegado incluso a negar la existencia de los campos de concentración y el holocausto judío. Se comprende que si han negado esta evidencia, no tengan reparos en negar la violencia de género.
Estos políticos y personas afines niegan con sus declaraciones las cifras abrumadoras de violencia contra la mujer a manos del hombre, fundamentalmente de sus parejas. Cifras que no son comparables en absoluto a la existencia de delitos cometidos por la mujer contra el hombre (también regulados por ley). Tampoco es comparable la fuerza física del hombre y la de la mujer, que hace que en tantos casos no puedan defenderse. Tampoco es comparable la relación de supremacía que ha mantenido el hombre en relación a la mujer desde que el mundo es mundo, relación de dominio y sometimiento, que le ha permitido considerarse su dueño tantas veces.
Para negar la violencia contra la mujer atentan contra su credibilidad, credibilidad siempre señalada contra la mujer para acallarla y controlarla, pero no demostrada esta acusación ni judicial ni científicamente ni sobre ella ni sobre sus hijos. Al contrario de lo que ocurre con los maltratadores, que están señalados como manipuladores altamente cualificados y que se hacen las víctimas (1,2).
Para atentar contra su credibilidad inventan y mienten, por ejemplo con el mito de las denuncias falsas, que difunden falsamente ya que su existencia es insignificante (menos del 0.01 %) (*). Por el contrario, algunos estudios si han estimado que más del 50% de los hombres afirmaron falsamente ser víctimas de violencia doméstica (1,2).
De la misma manera, para atentar contra su credibilidad difunden el SAP, arma de ocultación de la violencia contra la mujer y los hijos, arma encubridora de la violencia machista. Hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial en nuestro país, ha recomendado que no se aplique el SAP en situaciones de violencia de género. Es revelador que si los que niegan la violencia defienden el SAP, es porque el SAP funciona como ellos, negando la violencia.
Esto es lo que está ocurriendo últimamente, ahora que la próxima Ley de Infancia le ha dado trámite, y en relación a la docu-serie de Rocío Carrasco en Telecinco. Así, al inicio de la misma, Vox hizo una defensa inmediata del SAP al señalar que “la mitad de España ya se ha enterado de lo que es el SAP”, actuando de propaganda del mismo y asumiendo parece ser que el padre había alienado a los hijos contra la madre. En mi opinión, no importaba perjudicar a un padre si con ello se salvaban todos los demás, ya que lo que suele ocurrir con las madres que denuncian violencia y abusos sexuales por parte del padre es que las consideren alienantes contra el padre, que se utilice la terapia del SAP contra ellas, que es separarla de sus hijos, e incluso les quitan las custodias para dárselas al padre. ¿Por qué?, pues porque consideran que las mujeres mienten (*), que no hay violencia ni abusos sexuales, que lo que hacen es alienar (adoctrinar) a los hijos contra el padre, así no se acredita la violencia y queda impune el maltratador.
Esta situación se está denunciando en todo el mundo y expertos de diferentes ámbitos y múltiples trabajos de investigación llaman la atención sobre este problema, pidiendo a los gobiernos y tribunales que se proteja a las mujeres y los hijos de esta violencia y se garanticen sus derechos.
Un importante estudio científico de la Universidad George Washington, realizado por J. Meier (2019), profesora de derecho clínico y experta reconocida en EEUU sobre violencia doméstica y ley, analiza cómo afecta a las custodias que se denuncie violencia de género y se responda acusando de alienación parental. Este estudio, pionero por su tamaño e importancia en el mundo, analiza 4338 sentencias judiciales de todo el país en un periodo de 10 años (2005-2014) (3,4).
Los hallazgos confirman que las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo. El impacto de la alienación es específico de género, los padres que alegan que las madres son abusivas no se ven afectados de la misma manera que cuando las madres reclaman la alienación, tal y como señala la publicación:
Las denuncias de las madres por violencia solo se acreditan en el 41% de los casos, y cuando se las acusa de alienar en el 23%. Las denuncias de violencia sexual contra los niños son las menos reconocidas, el 15 % y casi nunca se reconocen, el 2%, cuando el padre acusa a la madre de alienación parental. Por lo tanto, cuando el padre usa la alienación parental como defensa, la probabilidad de que el juez reconozca la violencia se divide por 2 y casi por 4 cuando se trata de violencia contra los niños.
Las pérdidas de custodia de la madre cuando reclama cualquier tipo de abuso ocurren en el 26 % de los casos cuando él padre no utiliza la alienación parental, y en el 50 % cuando sí la utiliza. Cuando la alienación parental es acreditada por el tribunal la custodia la pierde la madre entre el 60 al 100 % de los casos, y aunque quede acreditado el abuso por parte del padre la pierde en el 43 % de los casos.
las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo.
Es una realidad terrible como las madres que viven situaciones de violencia son castigadas por los tribunales de justicia. Si se atreven a denunciar, se exponen al castigo del SAP y a perder las custodias, por lo que viven amordazas viviendo en silencio el terror. Es perjudicial que a la sociedad se le transmita el mensaje de que el SAP explica la violencia porque es falso, se le da validez al instrumento de castigo y su difusión perjudica a las víctimas.
También se está difundiendo el SAP en Telecinco, llama la atención que un medio que trata este caso como un presunto caso de violencia, consulte repetidamente a profesionales que defienden el SAP, que invisibiliza la violencia. ¿Es ignorancia?. El SAP no explica la violencia, algunos profesionales formados en violencia de género lo han expuesto.
Los profesionales que defienden el SAP en casos de violencia, demuestran no tener una formación experta en violencia de género ni conocer su complejidad. Por el hecho de ser un profesional no significa que se tenga que tener esa formación y conocimiento, puesto que en muchos casos el SAP se defiende por adoctrinamiento, ideología, creencias, intereses, formación limitada, apoyo en teorías no adecuadas para el estudio de la violencia de género, como la teoría de sistemas familiares, etc. Aspectos tratados en la publicación de S. Jeffries (2016) sobre los profesionales expertos que asesoran en los tribunales, que “según diversos estudios tienen un conocimiento limitado y falta de experiencia en el reconocimiento de la violencia contra la mujer y los hijos”. En los informes de estos expertos la violencia es ocultada, ignorada o minimizada, la limitan solo a violencia física o atribuida a otras razones, por ej. el conflicto de pareja, la alienación parental, etc. (1,2).
En todo el mundo se está llamando la atención sobre el problema grave de violencia contra la mujer y los hijos por parte del padre. En las separaciones esta violencia se perpetúa a través de los hijos con las custodias compartidas y paternas, que se siguen otorgando en situaciones de conflicto y de violencia. Sin embargo, “ahora está bien establecido que el litigio es utilizado principalmente por los perpetradores como una extensión de poder y control. Proporciona una vía a través de la cual pueden continuar intimidando e incitando al miedo en sus víctimas” (1,2). Y la intimidación y el miedo la ejercen a través del SAP, porque es la terapia del SAP la que pende como una espada contra ella y sus hijos.
Creo que ya se ha dicho todo sobre el SAP, en nuestro país desde hace años se está informando de su peligrosidad y denunciando su aplicación. El SAP lo inventó un pederasta que defendía las relaciones sexuales con menores. Se inventó con el propósito de defender a los padres acusados de abusos sexuales hacia sus hijos. Posteriormente se siguió utilizando y difundiendo de forma oportunista porque interesaba para el mismo propósito y para ocultar la violencia contra la mujer y conseguir las custodias. Se ha estudiado exhaustivamente teniendo en cuenta todas sus premisas y en la actualidad está desacreditado, porque no tiene base real ni científica, y por tanto su existencia no se ha podido acreditar. La realidad judicial es otra porque se permite y se aplica primero en contra de su existencia real y segundo cuando hay denuncias de violencia y abusos sexuales a menores, cuando está desaconsejada su aplicación. ¿Se puede convencer a los demás en cuestión de ideologías o creencias?. No se puede convencer cuando existen intereses o se niegan a ello.
Sin embargo, el mundo racional y científico sí está convencido y dice “que la alienación de los padres carece de credibilidad y se emplea para desviar la atención de la violencia doméstica, el abuso infantil y otras pruebas relevantes para el interés superior del niño”. Los problemas comprobados con el SAP incluyen (5,6):
Falta de apoyo científico y sesgo de género. El SAP no está respaldado por investigaciones científicas creíbles, ya que ni las muestras ni las metodologías empleadas tienen rigor suficiente y sus estudios no descartan explicaciones alternativas y documentadas, como los conflictos entre padres e hijos, la violencia familiar y de pareja, el abuso infantil, el vínculo débil entre padres e hijos, la negligencia de los padres, el abuso de sustancias por parte de los padres, la crianza negativa u hostil, etc.
Para descartar estas explicaciones el SAP desvía la atención de la crianza paterna y de la mala relación de padres e hijos responsabilizando de ello a la madre. También desvía la atención de los casos de violencia de género sin considerar los riesgos y la seguridad infantil, lo que afecta negativamente para determinar la seguridad y el interés superior del menor a nivel legal. Silencia a las mujeres y niños en la violencia familiar y en la paternidad negativa. Impone la custodia compartida de tiempo equivalente. No contempla los derechos del niño reconocidos por Naciones Unidas, etc.
La terapia de reunificación del SAP de separar al niño de su madre y vincularlo con el padre rechazado causa un daño psicológico duradero, que se añade al trauma de las experiencias previas negativas y “es contrario a la investigación sobre la resiliencia infantil, la recuperación del trauma y los principios aceptados del desarrollo infantil”. “La evidencia científica no respalda los programas de reunificación impuestos por los tribunales”.
“El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia, sobre todo en casos de violencia familiar”. Sin embargo, los expertos adoctrinados en alienación parental que testifican en los tribunales aconsejan que se ignoren las opiniones de los niños, la evidencia de su bienestar mientras están con su madre, la evidencia de paternidad negativa del padre, y la evidencia de los terapeutas del niño respecto a negar el contacto con la madre.
El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia,
El SAP y la negación de la violencia de género
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Ángeles Díaz Hernández
Feminista

Resulta inconcebible que existan personas que nieguen la realidad de la violencia de género, la violencia ejercida por el hombre contra la mujer, a pesar de unas cifras demoledoras en todos los países que reflejan una trágica realidad diaria. Realidad que se recoge en las estadísticas oficiales y de feminicidios de todo el mundo, realidad recogida en la OMS, realidad que llama a la prevención y actuación sobre la misma.
Sin embargo, desgraciadamente sí que existen personas que no son sensibles ni tienen piedad con estas mujeres que han conocido y vivido el horror hasta la muerte, siempre asombra hasta donde es capaz de llegar el ser humano. Se duda o se niega su credibilidad porque son mujeres, el sufrimiento de ellas como víctimas tiene una importancia menor. Contrasta con la credibilidad otorgada al hombre, con el apoyo, comprensión y justificación hacia ellos, que demuestra la defensa de sus privilegios, por el hecho de ser hombres. La misoginia, el desprecio a la mujer por ser mujer y la defensa a ultranza del hombre haga lo que haga.
Esta negación de la violencia contra la mujer, amparada sobre todo por ideologías de derechas o ultraderechas, niega la violencia de género en nuestro país con palabras y gestos simbólicos de rechazo hacia las víctimas. Mujeres a las que han matado sus asesinos sin piedad y con la peor de las sañas, que demuestra el odio que han tenido y vertido hacia sus víctimas, mujeres y niños; mujeres que viven muertas en vida en un infierno de terror, aisladas y sin poderse defender porque no se las cree en las instituciones como tampoco las creen ellos.
Estos políticos que representan a una parte de la sociedad dicen que la violencia contra la mujer no existe, igualan la violencia contra la mujer y la violencia contra los hombres y les fastidia que exista una Ley de Violencia de Género en nuestro país que la penalice. Saben que estas leyes también existen en los demás países, que el Convenio de Estambul lucha contra esta violencia, que la OMS llama a su erradicación, pero esto se lo callan. ¿Qué dirían estos políticos si en nuestro país se atrevieran a legislar sobre la violencia psicológica a través del control coercitivo, como ha hecho Reino Unido siguiendo las indicaciones del Convenio de Estambul?.
Los políticos de ultraderecha de todo el mundo y sus votantes son afines a la ideología del fascismo, ideología que promovió la segunda guerra mundial y la implicación de las naciones más poderosas del mundo contra el régimen de terror sin precedentes en la historia de la humanidad. Los políticos y personas afines a esta ideología, han llegado incluso a negar la existencia de los campos de concentración y el holocausto judío. Se comprende que si han negado esta evidencia, no tengan reparos en negar la violencia de género.
Estos políticos y personas afines niegan con sus declaraciones las cifras abrumadoras de violencia contra la mujer a manos del hombre, fundamentalmente de sus parejas. Cifras que no son comparables en absoluto a la existencia de delitos cometidos por la mujer contra el hombre (también regulados por ley). Tampoco es comparable la fuerza física del hombre y la de la mujer, que hace que en tantos casos no puedan defenderse. Tampoco es comparable la relación de supremacía que ha mantenido el hombre en relación a la mujer desde que el mundo es mundo, relación de dominio y sometimiento, que le ha permitido considerarse su dueño tantas veces.
Para negar la violencia contra la mujer atentan contra su credibilidad, credibilidad siempre señalada contra la mujer para acallarla y controlarla, pero no demostrada esta acusación ni judicial ni científicamente ni sobre ella ni sobre sus hijos. Al contrario de lo que ocurre con los maltratadores, que están señalados como manipuladores altamente cualificados y que se hacen las víctimas (1,2).
Para atentar contra su credibilidad inventan y mienten, por ejemplo con el mito de las denuncias falsas, que difunden falsamente ya que su existencia es insignificante (menos del 0.01 %) (*). Por el contrario, algunos estudios si han estimado que más del 50% de los hombres afirmaron falsamente ser víctimas de violencia doméstica (1,2).
De la misma manera, para atentar contra su credibilidad difunden el SAP, arma de ocultación de la violencia contra la mujer y los hijos, arma encubridora de la violencia machista. Hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial en nuestro país, ha recomendado que no se aplique el SAP en situaciones de violencia de género. Es revelador que si los que niegan la violencia defienden el SAP, es porque el SAP funciona como ellos, negando la violencia.
Esto es lo que está ocurriendo últimamente, ahora que la próxima Ley de Infancia le ha dado trámite, y en relación a la docu-serie de Rocío Carrasco en Telecinco. Así, al inicio de la misma, Vox hizo una defensa inmediata del SAP al señalar que “la mitad de España ya se ha enterado de lo que es el SAP”, actuando de propaganda del mismo y asumiendo parece ser que el padre había alienado a los hijos contra la madre. En mi opinión, no importaba perjudicar a un padre si con ello se salvaban todos los demás, ya que lo que suele ocurrir con las madres que denuncian violencia y abusos sexuales por parte del padre es que las consideren alienantes contra el padre, que se utilice la terapia del SAP contra ellas, que es separarla de sus hijos, e incluso les quitan las custodias para dárselas al padre. ¿Por qué?, pues porque consideran que las mujeres mienten (*), que no hay violencia ni abusos sexuales, que lo que hacen es alienar (adoctrinar) a los hijos contra el padre, así no se acredita la violencia y queda impune el maltratador.
Esta situación se está denunciando en todo el mundo y expertos de diferentes ámbitos y múltiples trabajos de investigación llaman la atención sobre este problema, pidiendo a los gobiernos y tribunales que se proteja a las mujeres y los hijos de esta violencia y se garanticen sus derechos.
Un importante estudio científico de la Universidad George Washington, realizado por J. Meier (2019), profesora de derecho clínico y experta reconocida en EEUU sobre violencia doméstica y ley, analiza cómo afecta a las custodias que se denuncie violencia de género y se responda acusando de alienación parental. Este estudio, pionero por su tamaño e importancia en el mundo, analiza 4338 sentencias judiciales de todo el país en un periodo de 10 años (2005-2014) (3,4).
Los hallazgos confirman que las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo. El impacto de la alienación es específico de género, los padres que alegan que las madres son abusivas no se ven afectados de la misma manera que cuando las madres reclaman la alienación, tal y como señala la publicación:
Las denuncias de las madres por violencia solo se acreditan en el 41% de los casos, y cuando se las acusa de alienar en el 23%. Las denuncias de violencia sexual contra los niños son las menos reconocidas, el 15 % y casi nunca se reconocen, el 2%, cuando el padre acusa a la madre de alienación parental. Por lo tanto, cuando el padre usa la alienación parental como defensa, la probabilidad de que el juez reconozca la violencia se divide por 2 y casi por 4 cuando se trata de violencia contra los niños.
Las pérdidas de custodia de la madre cuando reclama cualquier tipo de abuso ocurren en el 26 % de los casos cuando él padre no utiliza la alienación parental, y en el 50 % cuando sí la utiliza. Cuando la alienación parental es acreditada por el tribunal la custodia la pierde la madre entre el 60 al 100 % de los casos, y aunque quede acreditado el abuso por parte del padre la pierde en el 43 % de los casos.
las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo.
Es una realidad terrible como las madres que viven situaciones de violencia son castigadas por los tribunales de justicia. Si se atreven a denunciar, se exponen al castigo del SAP y a perder las custodias, por lo que viven amordazas viviendo en silencio el terror. Es perjudicial que a la sociedad se le transmita el mensaje de que el SAP explica la violencia porque es falso, se le da validez al instrumento de castigo y su difusión perjudica a las víctimas.
También se está difundiendo el SAP en Telecinco, llama la atención que un medio que trata este caso como un presunto caso de violencia, consulte repetidamente a profesionales que defienden el SAP, que invisibiliza la violencia. ¿Es ignorancia?. El SAP no explica la violencia, algunos profesionales formados en violencia de género lo han expuesto.
Los profesionales que defienden el SAP en casos de violencia, demuestran no tener una formación experta en violencia de género ni conocer su complejidad. Por el hecho de ser un profesional no significa que se tenga que tener esa formación y conocimiento, puesto que en muchos casos el SAP se defiende por adoctrinamiento, ideología, creencias, intereses, formación limitada, apoyo en teorías no adecuadas para el estudio de la violencia de género, como la teoría de sistemas familiares, etc. Aspectos tratados en la publicación de S. Jeffries (2016) sobre los profesionales expertos que asesoran en los tribunales, que “según diversos estudios tienen un conocimiento limitado y falta de experiencia en el reconocimiento de la violencia contra la mujer y los hijos”. En los informes de estos expertos la violencia es ocultada, ignorada o minimizada, la limitan solo a violencia física o atribuida a otras razones, por ej. el conflicto de pareja, la alienación parental, etc. (1,2).
En todo el mundo se está llamando la atención sobre el problema grave de violencia contra la mujer y los hijos por parte del padre. En las separaciones esta violencia se perpetúa a través de los hijos con las custodias compartidas y paternas, que se siguen otorgando en situaciones de conflicto y de violencia. Sin embargo, “ahora está bien establecido que el litigio es utilizado principalmente por los perpetradores como una extensión de poder y control. Proporciona una vía a través de la cual pueden continuar intimidando e incitando al miedo en sus víctimas” (1,2). Y la intimidación y el miedo la ejercen a través del SAP, porque es la terapia del SAP la que pende como una espada contra ella y sus hijos.
Creo que ya se ha dicho todo sobre el SAP, en nuestro país desde hace años se está informando de su peligrosidad y denunciando su aplicación. El SAP lo inventó un pederasta que defendía las relaciones sexuales con menores. Se inventó con el propósito de defender a los padres acusados de abusos sexuales hacia sus hijos. Posteriormente se siguió utilizando y difundiendo de forma oportunista porque interesaba para el mismo propósito y para ocultar la violencia contra la mujer y conseguir las custodias. Se ha estudiado exhaustivamente teniendo en cuenta todas sus premisas y en la actualidad está desacreditado, porque no tiene base real ni científica, y por tanto su existencia no se ha podido acreditar. La realidad judicial es otra porque se permite y se aplica primero en contra de su existencia real y segundo cuando hay denuncias de violencia y abusos sexuales a menores, cuando está desaconsejada su aplicación. ¿Se puede convencer a los demás en cuestión de ideologías o creencias?. No se puede convencer cuando existen intereses o se niegan a ello.
Sin embargo, el mundo racional y científico sí está convencido y dice “que la alienación de los padres carece de credibilidad y se emplea para desviar la atención de la violencia doméstica, el abuso infantil y otras pruebas relevantes para el interés superior del niño”. Los problemas comprobados con el SAP incluyen (5,6):
Falta de apoyo científico y sesgo de género. El SAP no está respaldado por investigaciones científicas creíbles, ya que ni las muestras ni las metodologías empleadas tienen rigor suficiente y sus estudios no descartan explicaciones alternativas y documentadas, como los conflictos entre padres e hijos, la violencia familiar y de pareja, el abuso infantil, el vínculo débil entre padres e hijos, la negligencia de los padres, el abuso de sustancias por parte de los padres, la crianza negativa u hostil, etc.
Para descartar estas explicaciones el SAP desvía la atención de la crianza paterna y de la mala relación de padres e hijos responsabilizando de ello a la madre. También desvía la atención de los casos de violencia de género sin considerar los riesgos y la seguridad infantil, lo que afecta negativamente para determinar la seguridad y el interés superior del menor a nivel legal. Silencia a las mujeres y niños en la violencia familiar y en la paternidad negativa. Impone la custodia compartida de tiempo equivalente. No contempla los derechos del niño reconocidos por Naciones Unidas, etc.
La terapia de reunificación del SAP de separar al niño de su madre y vincularlo con el padre rechazado causa un daño psicológico duradero, que se añade al trauma de las experiencias previas negativas y “es contrario a la investigación sobre la resiliencia infantil, la recuperación del trauma y los principios aceptados del desarrollo infantil”. “La evidencia científica no respalda los programas de reunificación impuestos por los tribunales”.
“El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia, sobre todo en casos de violencia familiar”. Sin embargo, los expertos adoctrinados en alienación parental que testifican en los tribunales aconsejan que se ignoren las opiniones de los niños, la evidencia de su bienestar mientras están con su madre, la evidencia de paternidad negativa del padre, y la evidencia de los terapeutas del niño respecto a negar el contacto con la madre.
El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia,
El daño directo a los niños por la violencia dirigida contra las madres está ampliamente demostrado en diversos campos de investigación y empeora después de la separación ya que las madres no pueden proteger a sus hijos. “Sin embargo, abogados de familia, mediadores, evaluadores y jueces que no entienden que la violencia de los padres en la pareja íntima está directamente asociada con el daño y el abuso infantil, está silenciando a las mujeres y responden a favor de castigar a las madres cuando los niños se resisten al contacto con el padre”. Algunos niños quedarán marcados por el miedo, el daño emocional, e incluso del desarrollo. Algunos niños se escapan, otros se suicidan, otros son asesinados. “Los investigadores documental el papel de los tribunales de familia en las muertes infantiles al obligar a los niños a tener contacto sin supervisión con padres abusivos”.
Toda la extensa investigación que rechaza el SAP no es aceptada por los negacionistas de la violencia de género ni por los defensores del SAP, pero como dice Jean Mercer, “los defensores de la alienación parental nos piden que se ignoren estas explicaciones plausibles a favor de adoptar una visión especulativa, unidimensional y simplista de las relaciones entre padres e hijos que ignora la mayoría de los factores de la relación entre padres e hijos científicamente verificados”. En mi opinión, también se ignora la existencia del vínculo madre hijo y la importancia de la maternidad en el cuidado y la protección de los hijos.
En el mundo del conocimiento y de la ciencia se busca saber lo que ocurre en la realidad, se buscan explicaciones que lo demuestren y para ello se aplica el método científico, que tiene que ser riguroso y comprobable. El SAP no demuestra ni explica la realidad del rechazo de los hijos al padre en las separaciones, ni mucho menos, antes habría que descartar otras explicaciones con más fundamento y no imponer las que uno se imagine. Y esto es lo que ocurre, que estas explicaciones no se han podido descartar porque son otras las argumentaciones que explican este rechazo. Hay que convencer, no imponer.
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El SAP y la negación de la violencia de género
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AUTORA
Ángeles Díaz Hernández
Feminista

Resulta inconcebible que existan personas que nieguen la realidad de la violencia de género, la violencia ejercida por el hombre contra la mujer, a pesar de unas cifras demoledoras en todos los países que reflejan una trágica realidad diaria. Realidad que se recoge en las estadísticas oficiales y de feminicidios de todo el mundo, realidad recogida en la OMS, realidad que llama a la prevención y actuación sobre la misma.
Sin embargo, desgraciadamente sí que existen personas que no son sensibles ni tienen piedad con estas mujeres que han conocido y vivido el horror hasta la muerte, siempre asombra hasta donde es capaz de llegar el ser humano. Se duda o se niega su credibilidad porque son mujeres, el sufrimiento de ellas como víctimas tiene una importancia menor. Contrasta con la credibilidad otorgada al hombre, con el apoyo, comprensión y justificación hacia ellos, que demuestra la defensa de sus privilegios, por el hecho de ser hombres. La misoginia, el desprecio a la mujer por ser mujer y la defensa a ultranza del hombre haga lo que haga.
Esta negación de la violencia contra la mujer, amparada sobre todo por ideologías de derechas o ultraderechas, niega la violencia de género en nuestro país con palabras y gestos simbólicos de rechazo hacia las víctimas. Mujeres a las que han matado sus asesinos sin piedad y con la peor de las sañas, que demuestra el odio que han tenido y vertido hacia sus víctimas, mujeres y niños; mujeres que viven muertas en vida en un infierno de terror, aisladas y sin poderse defender porque no se las cree en las instituciones como tampoco las creen ellos.
Estos políticos que representan a una parte de la sociedad dicen que la violencia contra la mujer no existe, igualan la violencia contra la mujer y la violencia contra los hombres y les fastidia que exista una Ley de Violencia de Género en nuestro país que la penalice. Saben que estas leyes también existen en los demás países, que el Convenio de Estambul lucha contra esta violencia, que la OMS llama a su erradicación, pero esto se lo callan. ¿Qué dirían estos políticos si en nuestro país se atrevieran a legislar sobre la violencia psicológica a través del control coercitivo, como ha hecho Reino Unido siguiendo las indicaciones del Convenio de Estambul?.
Los políticos de ultraderecha de todo el mundo y sus votantes son afines a la ideología del fascismo, ideología que promovió la segunda guerra mundial y la implicación de las naciones más poderosas del mundo contra el régimen de terror sin precedentes en la historia de la humanidad. Los políticos y personas afines a esta ideología, han llegado incluso a negar la existencia de los campos de concentración y el holocausto judío. Se comprende que si han negado esta evidencia, no tengan reparos en negar la violencia de género.
Estos políticos y personas afines niegan con sus declaraciones las cifras abrumadoras de violencia contra la mujer a manos del hombre, fundamentalmente de sus parejas. Cifras que no son comparables en absoluto a la existencia de delitos cometidos por la mujer contra el hombre (también regulados por ley). Tampoco es comparable la fuerza física del hombre y la de la mujer, que hace que en tantos casos no puedan defenderse. Tampoco es comparable la relación de supremacía que ha mantenido el hombre en relación a la mujer desde que el mundo es mundo, relación de dominio y sometimiento, que le ha permitido considerarse su dueño tantas veces.
Para negar la violencia contra la mujer atentan contra su credibilidad, credibilidad siempre señalada contra la mujer para acallarla y controlarla, pero no demostrada esta acusación ni judicial ni científicamente ni sobre ella ni sobre sus hijos. Al contrario de lo que ocurre con los maltratadores, que están señalados como manipuladores altamente cualificados y que se hacen las víctimas (1,2).
Para atentar contra su credibilidad inventan y mienten, por ejemplo con el mito de las denuncias falsas, que difunden falsamente ya que su existencia es insignificante (menos del 0.01 %) (*). Por el contrario, algunos estudios si han estimado que más del 50% de los hombres afirmaron falsamente ser víctimas de violencia doméstica (1,2).
De la misma manera, para atentar contra su credibilidad difunden el SAP, arma de ocultación de la violencia contra la mujer y los hijos, arma encubridora de la violencia machista. Hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial en nuestro país, ha recomendado que no se aplique el SAP en situaciones de violencia de género. Es revelador que si los que niegan la violencia defienden el SAP, es porque el SAP funciona como ellos, negando la violencia.
Esto es lo que está ocurriendo últimamente, ahora que la próxima Ley de Infancia le ha dado trámite, y en relación a la docu-serie de Rocío Carrasco en Telecinco. Así, al inicio de la misma, Vox hizo una defensa inmediata del SAP al señalar que “la mitad de España ya se ha enterado de lo que es el SAP”, actuando de propaganda del mismo y asumiendo parece ser que el padre había alienado a los hijos contra la madre. En mi opinión, no importaba perjudicar a un padre si con ello se salvaban todos los demás, ya que lo que suele ocurrir con las madres que denuncian violencia y abusos sexuales por parte del padre es que las consideren alienantes contra el padre, que se utilice la terapia del SAP contra ellas, que es separarla de sus hijos, e incluso les quitan las custodias para dárselas al padre. ¿Por qué?, pues porque consideran que las mujeres mienten (*), que no hay violencia ni abusos sexuales, que lo que hacen es alienar (adoctrinar) a los hijos contra el padre, así no se acredita la violencia y queda impune el maltratador.
Esta situación se está denunciando en todo el mundo y expertos de diferentes ámbitos y múltiples trabajos de investigación llaman la atención sobre este problema, pidiendo a los gobiernos y tribunales que se proteja a las mujeres y los hijos de esta violencia y se garanticen sus derechos.
Un importante estudio científico de la Universidad George Washington, realizado por J. Meier (2019), profesora de derecho clínico y experta reconocida en EEUU sobre violencia doméstica y ley, analiza cómo afecta a las custodias que se denuncie violencia de género y se responda acusando de alienación parental. Este estudio, pionero por su tamaño e importancia en el mundo, analiza 4338 sentencias judiciales de todo el país en un periodo de 10 años (2005-2014) (3,4).
Los hallazgos confirman que las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo. El impacto de la alienación es específico de género, los padres que alegan que las madres son abusivas no se ven afectados de la misma manera que cuando las madres reclaman la alienación, tal y como señala la publicación:
Las denuncias de las madres por violencia solo se acreditan en el 41% de los casos, y cuando se las acusa de alienar en el 23%. Las denuncias de violencia sexual contra los niños son las menos reconocidas, el 15 % y casi nunca se reconocen, el 2%, cuando el padre acusa a la madre de alienación parental. Por lo tanto, cuando el padre usa la alienación parental como defensa, la probabilidad de que el juez reconozca la violencia se divide por 2 y casi por 4 cuando se trata de violencia contra los niños.
Las pérdidas de custodia de la madre cuando reclama cualquier tipo de abuso ocurren en el 26 % de los casos cuando él padre no utiliza la alienación parental, y en el 50 % cuando sí la utiliza. Cuando la alienación parental es acreditada por el tribunal la custodia la pierde la madre entre el 60 al 100 % de los casos, y aunque quede acreditado el abuso por parte del padre la pierde en el 43 % de los casos.
las denuncias de abuso de las madres, especialmente el abuso físico o sexual infantil, aumentan el riesgo de perder la custodia y que las afirmaciones cruzadas de alienación de los padres prácticamente duplican ese riesgo.
Es una realidad terrible como las madres que viven situaciones de violencia son castigadas por los tribunales de justicia. Si se atreven a denunciar, se exponen al castigo del SAP y a perder las custodias, por lo que viven amordazas viviendo en silencio el terror. Es perjudicial que a la sociedad se le transmita el mensaje de que el SAP explica la violencia porque es falso, se le da validez al instrumento de castigo y su difusión perjudica a las víctimas.
También se está difundiendo el SAP en Telecinco, llama la atención que un medio que trata este caso como un presunto caso de violencia, consulte repetidamente a profesionales que defienden el SAP, que invisibiliza la violencia. ¿Es ignorancia?. El SAP no explica la violencia, algunos profesionales formados en violencia de género lo han expuesto.
Los profesionales que defienden el SAP en casos de violencia, demuestran no tener una formación experta en violencia de género ni conocer su complejidad. Por el hecho de ser un profesional no significa que se tenga que tener esa formación y conocimiento, puesto que en muchos casos el SAP se defiende por adoctrinamiento, ideología, creencias, intereses, formación limitada, apoyo en teorías no adecuadas para el estudio de la violencia de género, como la teoría de sistemas familiares, etc. Aspectos tratados en la publicación de S. Jeffries (2016) sobre los profesionales expertos que asesoran en los tribunales, que “según diversos estudios tienen un conocimiento limitado y falta de experiencia en el reconocimiento de la violencia contra la mujer y los hijos”. En los informes de estos expertos la violencia es ocultada, ignorada o minimizada, la limitan solo a violencia física o atribuida a otras razones, por ej. el conflicto de pareja, la alienación parental, etc. (1,2).
En todo el mundo se está llamando la atención sobre el problema grave de violencia contra la mujer y los hijos por parte del padre. En las separaciones esta violencia se perpetúa a través de los hijos con las custodias compartidas y paternas, que se siguen otorgando en situaciones de conflicto y de violencia. Sin embargo, “ahora está bien establecido que el litigio es utilizado principalmente por los perpetradores como una extensión de poder y control. Proporciona una vía a través de la cual pueden continuar intimidando e incitando al miedo en sus víctimas” (1,2). Y la intimidación y el miedo la ejercen a través del SAP, porque es la terapia del SAP la que pende como una espada contra ella y sus hijos.
Creo que ya se ha dicho todo sobre el SAP, en nuestro país desde hace años se está informando de su peligrosidad y denunciando su aplicación. El SAP lo inventó un pederasta que defendía las relaciones sexuales con menores. Se inventó con el propósito de defender a los padres acusados de abusos sexuales hacia sus hijos. Posteriormente se siguió utilizando y difundiendo de forma oportunista porque interesaba para el mismo propósito y para ocultar la violencia contra la mujer y conseguir las custodias. Se ha estudiado exhaustivamente teniendo en cuenta todas sus premisas y en la actualidad está desacreditado, porque no tiene base real ni científica, y por tanto su existencia no se ha podido acreditar. La realidad judicial es otra porque se permite y se aplica primero en contra de su existencia real y segundo cuando hay denuncias de violencia y abusos sexuales a menores, cuando está desaconsejada su aplicación. ¿Se puede convencer a los demás en cuestión de ideologías o creencias?. No se puede convencer cuando existen intereses o se niegan a ello.
Sin embargo, el mundo racional y científico sí está convencido y dice “que la alienación de los padres carece de credibilidad y se emplea para desviar la atención de la violencia doméstica, el abuso infantil y otras pruebas relevantes para el interés superior del niño”. Los problemas comprobados con el SAP incluyen (5,6):
Falta de apoyo científico y sesgo de género. El SAP no está respaldado por investigaciones científicas creíbles, ya que ni las muestras ni las metodologías empleadas tienen rigor suficiente y sus estudios no descartan explicaciones alternativas y documentadas, como los conflictos entre padres e hijos, la violencia familiar y de pareja, el abuso infantil, el vínculo débil entre padres e hijos, la negligencia de los padres, el abuso de sustancias por parte de los padres, la crianza negativa u hostil, etc.
Para descartar estas explicaciones el SAP desvía la atención de la crianza paterna y de la mala relación de padres e hijos responsabilizando de ello a la madre. También desvía la atención de los casos de violencia de género sin considerar los riesgos y la seguridad infantil, lo que afecta negativamente para determinar la seguridad y el interés superior del menor a nivel legal. Silencia a las mujeres y niños en la violencia familiar y en la paternidad negativa. Impone la custodia compartida de tiempo equivalente. No contempla los derechos del niño reconocidos por Naciones Unidas, etc.
La terapia de reunificación del SAP de separar al niño de su madre y vincularlo con el padre rechazado causa un daño psicológico duradero, que se añade al trauma de las experiencias previas negativas y “es contrario a la investigación sobre la resiliencia infantil, la recuperación del trauma y los principios aceptados del desarrollo infantil”. “La evidencia científica no respalda los programas de reunificación impuestos por los tribunales”.
“El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia, sobre todo en casos de violencia familiar”. Sin embargo, los expertos adoctrinados en alienación parental que testifican en los tribunales aconsejan que se ignoren las opiniones de los niños, la evidencia de su bienestar mientras están con su madre, la evidencia de paternidad negativa del padre, y la evidencia de los terapeutas del niño respecto a negar el contacto con la madre.
El Consejo Nacional de Jueces de Tribunales de Menores y Familia de los Estados Unidos advierte contra la aplicación de la teoría de la alienación parental en casos de derecho de familia,
El daño directo a los niños por la violencia dirigida contra las madres está ampliamente demostrado en diversos campos de investigación y empeora después de la separación ya que las madres no pueden proteger a sus hijos. “Sin embargo, abogados de familia, mediadores, evaluadores y jueces que no entienden que la violencia de los padres en la pareja íntima está directamente asociada con el daño y el abuso infantil, está silenciando a las mujeres y responden a favor de castigar a las madres cuando los niños se resisten al contacto con el padre”. Algunos niños quedarán marcados por el miedo, el daño emocional, e incluso del desarrollo. Algunos niños se escapan, otros se suicidan, otros son asesinados. “Los investigadores documental el papel de los tribunales de familia en las muertes infantiles al obligar a los niños a tener contacto sin supervisión con padres abusivos”.
Toda la extensa investigación que rechaza el SAP no es aceptada por los negacionistas de la violencia de género ni por los defensores del SAP, pero como dice Jean Mercer, “los defensores de la alienación parental nos piden que se ignoren estas explicaciones plausibles a favor de adoptar una visión especulativa, unidimensional y simplista de las relaciones entre padres e hijos que ignora la mayoría de los factores de la relación entre padres e hijos científicamente verificados”. En mi opinión, también se ignora la existencia del vínculo madre hijo y la importancia de la maternidad en el cuidado y la protección de los hijos.
En el mundo del conocimiento y de la ciencia se busca saber lo que ocurre en la realidad, se buscan explicaciones que lo demuestren y para ello se aplica el método científico, que tiene que ser riguroso y comprobable. El SAP no demuestra ni explica la realidad del rechazo de los hijos al padre en las separaciones, ni mucho menos, antes habría que descartar otras explicaciones con más fundamento y no imponer las que uno se imagine. Y esto es lo que ocurre, que estas explicaciones no se han podido descartar porque son otras las argumentaciones que explican este rechazo. Hay que convencer, no imponer.
BIBLIOGRAFÍA. ENLACES.
(1) S. Jeffries. In the best interests of the abuser: coercive control, child custody proceedings and the “expert” assessments that guide judicial determinations (2016). Escuela de Criminología y Justicia Criminal, Instituto Griffith de Criminología (Australia). https://doi.org/10.3390/laws5010014.
(2) Tribuna Feminista. La valoración de la violencia de género por los expertos judiciales I y II. 10 y 18 de Julio 2020
(3) Meier, Joan S. and Dickson, Sean and O’Sullivan, Chris and Rosen, Leora and Hayes, Jeffrey, Child Custody Outcomes in Cases Involving Parental Alienation and Abuse Allegations (2019). GWU Law School Public Law Research Paper No. 2019-56; GWU Legal Studies Research Paper No. 2019-56. Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3448062 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3448062
(4) Tribuna Feminista. Violencia post separación y respuesta de los tribunales de justicia. El estudio de Joan Meier. 2-3-2020.
Enlace al artículo original: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/05/el-sap-y-la-negacion-de-la-violencia-de-genero/