Administraciones públicas, activistas y expertas coinciden en que es urgente clarificar cómo deben computarse los casos para poder hacer un análisis riguroso y adoptar medidas más eficaces contra una lacra que se cobra, según las estadísticas oficiales, más de medio centenar de vidas al año

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Marisa Kohan@kohanm

En la mañana del miércoles un hombre persiguió y estrelló el vehículo de su cuñada hasta sacarlo de la carretera y posteriormente la asesinó, apuñalándola delante de sus dos hijos menores y se dio a la fuga. Según fuentes de la investigación, su nombre figura en Viogén, el sistema policial de seguimiento de casos de violencia de género, lo que indica que ya había sido denunciado como agresor por su expareja, hermana de la asesinada, quien tenía una orden de protección. De hecho, este hombre tiene un largo historial delictivo, que incluye varias denuncias por violencia machista.

A pesar de estos datos, aún no es seguro que el nombre de esta mujer sea incorporado en las cifras oficiales que la Delegación del Gobierno contra la violencia de género mantiene sobre estas violencias, ni que sus hijos  figuren en las estadísticas de huérfanos de violencia machista y puedan acceder a las ayudas estatales destinadas para ellos.

El caso sigue bajo investigación y sólo será computado como violencia de género si había una relación sentimental entre ambos. Sea cual sea el desenlace, este caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad urgente de clarificar cómo deben computarse los crímenes machistas. Por un lado, para abrir todo el sistema de ayudas y de reparación para hijos y familiares, pero también, y sobre todo, para que las administraciones públicas y la sociedad civil puedan hacer un análisis mucho más riguroso y adoptar medidas más eficaces contra contra todas las violencias machistas.

“No podemos atacar estas violencias a gran escala si no tenemos datos que nos permitan analizar patrones”

“Hay que hacer un registro de cada una de las violencias porque esto te obliga a crear indicadores nuevos. No podemos atacar estos problemas a gran escala si no tenemos datos que nos permitan analizar patrones. Sin este conocimiento, los datos sólo servirán para compararlos con los de otros meses o hacer comparativas anuales, pero no para aprender y analizarlos para implementar soluciones y producir políticas públicas eficaces para prevenir estos feminicidios“, afirma Graciela Atencio, coordinadora de Feminicidio.net, una de las estadísticas más completas y pioneras en materia de crímenes machistas. 

La Ley contra la violencia de género de 2004 sólo contempla como víctimas de esta violencia la ejercida por parejas o exparejas de las mujeres sobre ellas mismas y sobre sus hijos, que desde el año 2015 son también considerados  víctimas directas. Desde el año 2003 se recogen estadísticas sobre las mujeres asesinadas por sus parejas y desde el 2013 sobre sus hijos. Este conocimiento ha permitido ir adoptando medidas para rebajar poco a poco el número de víctimas en los últimos años. Sin embargo, no existen datos sistematizados sobre los otros tipos de feminicidios. Ni siquiera hay un consenso sobre cuáles son las categorías que habría que recoger

La delegación del Gobierno contra la violencia de género lleva ya unos años anunciando que recogerán estadísticas de todos los feminicidios y las distintas comunidades autónomas han comenzado a recopilarlos y sistematizarlos, pero aún no están disponibles y se sigue mirando cuidadosamente qué categorías deberían incluir. Lo que sí parece claro es que se optará por mantener al menos dos bloques de información. Una estadística para los feminicidios íntimos (aquellos en los que existe una relación afectiva entre víctima y agresor) y otra categoría que englobe a los feminicidios no íntimos. Pero algunas expertas advierten de que esta segunda categoría no puede ser un saco único de todas las demás violencias porque daría una visión plana de un problema que tiene múltiples aristas y matices. 

Las estadísticas son fundamentales para encontrar patrones y elaborar políticas de prevención específicas para distintos colectivos que sirvan para disminuir los asesinatos. “No es igual el patrón de violencia que sufre una prostituta; el de una madre por parte de su hijo que la maltrata o acaba asesinándola; la que soporta una víctima de violencia sexual o la de una mujer en las relaciones sexo-afectivas. Y esos matices hay que tenerlos en cuenta, porque cada tipo de feminicidio necesita una política pública de prevención y protección distinta”, explica Atencio.

Por ejemplo, explica esta experta, la mayoría de los llamados “feminicidios familiares” (aquellos que se producen en el ámbito familiar pero no son cometidos por parejas o exparejas) son asesinatos a manos de los hijos. Según diversos estudios, la mayor parte de estos hijos agresores tenían problemas mentales severos que no estaban debidamente atendidos, por lo que es clave que existan servicios sociales que atiendan estas situaciones especificas y que pongan en marcha mecanismos de prevención. Otra constante que han analizado en Feminicidio.net a lo largo de los últimos 11 años de estudio estadístico es el factor climático. Normalmente se produce un incremento del número de feminicidios en épocas de más calor, y las expertas lamentan que no se hagan campañas específicas de prevención en esos momentos del año. La casuística es muy amplia y cada una precisa un análisis y unas medidas diferentes.

Leyes autonómicas más avanzadas

Existen algunas comunidades autónomas que han tomado la delantera en cuanto al registro y reconocimiento de los feminicidios en un sentido amplio. Canarias, Castilla La Mancha, Catalunya o Navarra son algunas de las que han elaborado leyes más progresistas y garantistas y que reconocen todos los tipos de feminicidio que establece el Convenio de Estambul, un tratado de derechos humanos de las mujeres del Consejo de Europa que España ratificó en 2014. Bajo estas leyes autonómicas, por ejemplo, casos como el de Diana Quer, Laura Luelmo o Nagore Laffaje, todas víctimas de feminicidios sexuales, serían considerados hoy como víctimas de violencia machista y si tuvieren hijos, éstos recibirían apoyo y subvenciones de los fondos autonómicos. Sin embargo, a día de hoy, no entrarían en las estadísticas del ministerio de Igualdad ni optarían a los fondos públicos reservados para dichas víctimas.

La ley del ‘solo sí es sí’ incluye por primera vez en una norma estatal la figura del feminicidio sexual

La ley de libertad sexual, más conocida como del solo sí es sí que el Gobierno acaba de aprobar y que iniciará su trámite parlamentario en septiembre, incluye por primera vez en una norma estatal la figura del feminicidios sexual. Tal como explican fuentes del ministerio de Igualdad, no se trata de una figura penal, sino que va destinada a reconocer un tipo específico de violencia machista y obliga a recabar estadísticas. Cuando entre en vigor esta ley, los hijos de las víctimas de este tipo de violencias serán también reconocidos como los de la violencia de género y tendrán protección.

La pregunta que subyace es: ¿Puede el Gobierno ampliar el reconocimiento de las víctimas de la violencia machista sin cambiar las leyes? La respuesta es que a nivel estadístico no hay ningún impedimento, tal como lo muestran diversas leyes autonómicas. “Tenemos un marco europeo que es el Convenio de Estambul y España es un referente en este tema. Si da el paso de implantar un sistema estadístico de todas las violencias, seguramente será una influencia importante para el resto de países. Europa no reconoce las otras violencias en sus estadísticas. De hecho, muchos países no recogen ni siquiera los datos de asesinatos íntimos o han comenzado hace poco a contabilizarlos. España tiene ya una base de datos de más de más de 18 años”, concluye Atencio.

Enlace al artículo original: https://www.publico.es/sociedad/asesinato-mujer-navarra-reabre-debate-computan-asesinatos-machistas.html