Manifestación en contra de las violaciones a mujeres. EFE.

Manifestación en contra de las violaciones a mujeres. EFE.

Aún hay quien habla de denuncias falsas, de abusos sexuales y violaciones como si fuesen rayas en el agua, de que la brecha salarial es un invento o de que todo se solucionará sólo con educación, sin políticas de género. Contra ellos, los datos.

 

Lorena G. Maldonado

A pesar de que 2017 haya sido -y es de celebrar- el año del feminismo, 2018 seguirá requiriendo mucho combate por la igualdad. Hay una guerra dialéctica que está al alcance de todos, y consiste en refutar discursos machistas que escuchemos en los bares, en el lugar de empleo, hasta en nuestra propia casa y nuestro grupo de amigos. Pelear el cambio social desde nuestro ámbito de acción. Las cifras hablan: contra la más dolorosa, la de las 53 mujeres asesinadas el año pasado a manos de sus parejas o exparejas, no hay nada que decir. Ningún argumento machista podrá menguar ese drama irreversible. Tampoco tendrán valor para lanzar falacias contra los 189 menores que se han quedado huérfanos desde 2013, el año en que arrancó el registro oficial de estas víctimas.

Pero aún hay quien habla de denuncias falsas, de abusos sexuales y violaciones como si fuesen rayas en el agua, de que la brecha salarial es un invento o de que todo se solucionará sólo con educación, sin políticas de género. Aquí algunos datos básicos para desmontar los lugares comunes con los que engorda el patriarcado.

1. “No hay tantas violaciones”

El año pasado las mujeres denunciaron 1.249 violaciones (tres al día), 1.684 agresiones sexuales sin penetración y 6.922 abusos (sin mediar violencia ni intimidación) y acosos (pedir favores sexuales), según el Ministerio del Interior. Un total de 9.855 ataques o vejaciones, que pueden ir desde el insulto por la calle a la violación o pasando por el chantaje de que un superior en el ámbito laboral le exija a la empleada un favor sexual para no perder su empleo.

Hasta la ONU ha tenido que llamar la atención a España por su desatención institucional hacia esta lacra: le ha exigido en varias ocasiones un plan específico para “recopilar datos estadísticos sobre la violencia doméstica y sexual desglosados por sexo, edad, nacionalidad y relación entre la víctima y el autor”. Sin embargo, lejos de atender a esta demanda, el Estado sigue excluyendo (al contrario que Naciones Unidas y otros expertos) del concepto “violencia de género” la ejercida por amigos y desconocidos, pero también los matrimonios forzosos, la mutilación genital femenina y la trata de mujeres.

2. “Hay muchas denuncias falsas”: sólo el 0,01%

Éste es uno de los tópicos más recurrentes. Sin embargo, los datos lo dejan claro: la Fiscalía General del Estado ha subrayado en repetidas ocasiones que el porcentaje de denuncias falsas por violencia machista es “escasísimo”. Entre 2009 y 2016 las condenas por denuncias falsas fueron 79, frente a las 1.055.912 denuncias por violencia de género presentadas en esos ocho años.”El escasísimo porcentaje de causas incoadas cada año por delito de acusación y denuncia falsa” es “suficientemente elocuente para rebatir las voces que se alzan en torno a la prevalencia de denuncias falsas en materia de violencia sobre la mujer”, indicó el Ministerio Público en su Memoria relativa a 2016, presentada en septiembre de 2017.

La Fiscalía detalló que, de las 1.055.912 denuncias por violencia de género que se pusieron entre 2009 y 2016, se incoaron 194 causas por denuncias falsas suponiendo un 0,18%. De ellas sólo han resultado en condena 79 (el 0,0075%) y, si se les suma las 110 causas en tramitación -pendientes de fallo-, el porcentaje sería del 0,01%, señala la Fiscalía.

3. “La brecha salarial es un invento”

Según los datos de 2015 de Eurostat, el salario por hora de las mujeres es un 14,9% menor que el de los varones. Las empleadas trabajan “gratis” 54 días al año, lo que equivaldría a no cobrar euro desde el 8 de noviembre hasta el 31 de diciembre. En cuanto a la situación por sectores, la brecha salarial en el sector de la construcción es del 13,21%, en de industria, 21,54% y en el de servicios, 22,20%.

En la UE, la brecha salarial disminuyó en 2015 del 16,7 al 16,3%, pero en España no produjo ninguna variación. En nuestro país la diferencia entre lo que cobran hombres y mujeres es mucho mayor que en otros estados europeos como Italia (5,5%), Luxemburgo (5,5%) o Rumanía (5,8%). Según el informe que publica Naciones Unidas, “no será hasta 2087 cuando mujeres y hombres reciban un salario igual por el mismo trabajo”.

4. “No creo que haya techo de cristal”

Sólo uno de cada tres ejecutivos en Europa es una mujer, y esa mujer suele ganar sólo el 75% del sueldo que ganan los hombres, según los datos difundidos por Eurostat. En España, el porcentaje de mujeres en cargos directivos es del 37%.

5. “Pues yo veo más mujeres en élite intelectual que hombres”

La “élite intelectual” es un campo amplio e inabarcable en un artículo, pero utilicemos un ejemplo de puesto de prestigio, como el de las Reales Academias. En la Real Academia de Historia, de 34 sillones de académicos numerarios, sólo 5 son ocupados por mujeres (14,7%). La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, dirigida por Fernando de Terán Troyano, cuenta con 56 sillones destinados a los académicos numerarios. De nuevo, sólo 5 son de mujeres, representando un 8,9% de la institución. La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales -dirigida por José Elguero Bertolini- tiene 49 sillas y sólo 5 femeninas (10,2%).

La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas es el segundo caso más flagrante, sólo con Jurisprudencia y Legislación por delante, con una representación femenina del 4,76%. De 42 académicos numerarios, sólo 2 son mujeres. La Real Academia de Medicina cuenta con 47 académicos, de los cuales sólo 3 son mujeres, con una presencia del 6,38% en la institución. Cuanto menos llamativo si se tiene en cuenta que, según los datos del último INE, la profesión sanitaria se caracteriza por una amplia mayoría de mujeres, excepto en protésicos dentales y físicos con especialidad sanitaria, donde escasean.

En cuanto a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, presidida por José Antonio Escudero, de 35 académicos numerarios sólo hay una mujer, que tomó posesión en 2012. Ellas representan el 2,8%. Sin embargo, acudiendo al dato más cercano, las últimas oposiciones para puestos de la Administración de Justicia han sido superadas mayoritariamente por mujeres. Un 71,40% de féminas frente al 28,51% de hombres.

La Real Academia de Farmacia es, de lo malo, lo menos malo: de 50 sillones, 10 están ocupados por mujeres, representando un 20% la institución. De las 13 incorporaciones que se hicieron después de la Ley de Igualdad, sólo 4 fueron femeninas.

6. “Será que las mujeres son peores y por eso no llegan a esos puestos”

Según los datos del Ministerio y la OCDE, las mujeres en España tienen mejor rendimiento académico que los hombres en la enseñanza obligatoria, en el Bachillerato y también en la Universidad -en esta última etapa, la brecha se agudiza: la nota media de ellas es de un 7,04 frente al 6,83 de ellos-. En ellas, es menor el fracaso escolar y la tasa de repetidores. Un ejemplo: el 43% de los alumnos de 15 años ha repetido alguna vez curso, frente a un tercio de chicas; y la proporción de chicos que no acaban la ESO es del 30% (la tasa entre chicas es del 19,4%).

7. “Los hombres no somos más peligrosos por el hecho de ser hombres”

En el ensayo Nuevos hombres buenos (Península), el antropólogo y experto en género Ritxar Bacete reflexiona sobre crear un nuevo modelo de masculinidad a partir de la revolución feminista y sostiene que el tradicional está obsoleto. Pide que “saquemos al macho del cuerpo del hombre”. Es ese macho el que hace que en España el 93% de los delitos los cometan los hombres, y que ese porcentaje se dispare cuando nos referimos a los delitos más graves y violentos. Según los últimos datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, de julio de 2017, hay 56.070 hombres en prisión y 4.573 mujeres: un 8,1%. Las mujeres presas lo están por delitos muy diferentes a los de los hombres: tráfico de drogas, casi siempre en pequeñas cantidades, y robos y hurtos.

“Sin pretender victimizarnos, también sabemos que los varones vivimos de media siete años menos que las mujeres, tenemos muchas más posibilidades que ellas de sufrir un acto de violencia protagonizado por otro hombre, de tener un accidente laboral o de tráfico. Somos legión entre las personas que logran suicidarse, abarrotamos las cárceles, los albergues para personas excluidas y los centros de desintoxicación”, apunta Bacete. Cuidado: no se trata de poner el foco en el hombre como damnificado, porque al fin y al cabo adolece de unos imperativos patriarcales que él mismo perpetúa -y que, ojo, también le conceden privilegios-, sino de luchar, primero, para que el hombre deje de ser un lobo para la mujer y, una vez resuelto eso, para que deje de ser también un lobo para sí mismo.

8. “Bueno, esto se irá solucionando con educación”

O no. Porque, según el Barómetro de ProyectoScopio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), uno de cada cinco españoles (21,2%) de 15 a 29 años están muy o bastante de acuerdo en que la violencia de género es un tema “que está politizado, se exagera mucho”. Y más de uno de cada cuatro (27,4%) señala que es una conducta “normal” dentro de la pareja.

Una de las responsables del barómetro, Anna Sanmartín, subdirectora del Centro reina Sofía, aclara que cuando los chicos aluden a violencia de género se refieren “a conductas explícitamente violentas”: “Aspectos como vigilar el móvil, controlar a la pareja o los celos no lo incluyen dentro de la violencia a no ser que se lo preguntemos de forma explícita, cuando aluden a violencia de género se están refiriendo a agredir o a insultar”. ¿Y es por ello menos grave?

Fuente: https://www.elespanol.com/cultura/20180102/guia-combatir-topicazos-machistas/273223204_0.html

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